Yes

Septiembre 7, 2008

Hablar de “Yes” es hablar de creación y una búsqueda incansable de nuevas sonoridades y a su vez, por cierto, de establecer un sonido auténtico y único, algo que hoy en día pareciera que escasea, sobre todo en la música más popular. Y ¿Por qué digo esto? Sencillamente porque pensaba desde mi ignorancia temporal cómo jóven hijo de los 80, niño de los 90 y jóven del 2000, ¿Cómo fueron posibles la gran cantidad de ventas de un disco de rock progresivo como lo es “Fragile”? ¿Cómo es que “Roundabout” logra posicionarse dentro del mercado como un hit? Y no me pregunto por su posibilidad en tanto obra de arte, porque sin duda que el disco que quiero comentar cumple con todas esas expectativas y mucho más, sino por cómo el mercado y la industria en determinado momento permitieron tal tipo de circulación, siendo que hoy en día gracias a los medios de comunicación, la difusión de este tipo de obras podrían alcanzar un grado de exposición mucho mayor. Pero bueno, por lo menos Internet al parecer, ha permitido y nos ha dado a entender que se le puede doblar la mano a la industria musical reinante, volviendo a lo más profundo, más “artesanal”, particular, por decirlo de alguna manera, es decir, a poder apreciar nuevamente que el trabajo del artista es de por si un acto que remarca la relación de una persona con su objeto de creación, donde esta relación no está perdida, en la que el sujeto creativo no se pierde entre números irrisorios, y en fajos de dinero. Como diría el guasón de Heath Ledger, “it’s not about Money, it’s about sending a message.” Veamos entonces que nos puede entregar “Fragile”.

Como iba diciendo Fragile es discazo, bordea la perfección, de principio a fin, y uno no puede dejar de escucharlo, porque es imposible aburrirse de sus múltiples e infinitas mixturas musicales, rock, jazz, música clásica, etc. Rodeado a su vez de letras que nos transportan a lugares existentes sólo en nuestra imaginación, creo que refleja el espíritu de una época. Ahora te podrías estar preguntando, ¿Por qué comentar el Fragile, y no otro disco de la agrupación? Ajá, he ahí un buen punto y esto tiene dos razones, una de carácter estadístico y otra de carácter sintético.

Estadísticamente hablando, en el blog de mi querido amigo debonefide.blogspot.com se realizó una encuesta acerca del próximo disco que debería ser comentado en este humilde blog. Como ya deben estar pensando, Fragile ganó la votación. En segundo lugar, el lado sintético, es debido a la formación del disco, que a mi parecer es la que llevo a la banda al nivel de culto.

Jon Anderson (Voces), Chris Squire (Bajo), Steve Howe (Guitarra), Rick Wakeman (Teclados) y Bill Bruford (Batería), son quienes se encuentran detrás de “Fragile”, donde debuta Wakeman en teclados, por la necesidad en banda de explorar nuevos sonidos e incorporar sintetizadores a la música.

Sin duda que lo más llamativo son las distintas sonoridades que van apareciendo en cada tema, desde la guitarra acústica que inicia “Roundabout”, la atmósfera que envuelve “South side of the sky”, las mútiples voces de “We have heaven”, entre otros.

Mi primera impresión cuando escucho el disco nuevamente, es encontrarse con varios temas que son verdaderos solos. Con esto me refiero a que en “Fragile” escucharemos una muestra amplia de la forma en que cada integrante siente y expresa su musicalidad, y a su vez la búqueda creativa incesante que caracteriza al deseo de todo artista.

Por un lado nos sorprende Wakeman con el arreglo de una pieza de Johannes Brahms en “Cans and Brahms”, para inmediatamente toparnos con las repetitivas e infinitas voces y coros que se van superponiendo y palpitando a medida que se van emergiendo nuevas voces, en “We have heaven”, luego el bajo uñeteado, sucio y distorsionado, ese sonido tan rockero y setentero que Squire pone en juego en “The Fish”, para pasar a la elegancia de un guitarrista como Howe y dejarnos en claro el verdadero mosaico que escuchamos. Algo difícil de digerir en un primer momento.

Como temas, es decir, canciones propiamente tales donde se conjugan los distintos lenguajes musicales que se nos presentan en “Fragile”, nos encontramos con “Roundabout” que es la canción que abre este disco. Siempre que pienso en él, se me imagina el proceso de imaginarse algo. Me imagino al guitarrista, solo, tocando aquella melodia en guitarra acústica, para introducirnos a en otra realidad, acompañada del bajo de Squire, potente y ronco, el sonido del Hammond de Wakeman, el rítmo de Bruford con tan solo 19 años, y I’ll be the roundabout…. “South side of the sky” donde la guitarra rítmica, con overdrive, sonido a tubos, es sinceramente emocionante y el solo de Wakeman, que a diferencia de Roundabout, en el que es algo más pomposo, encontramos aquí su capacidad para sostener el tema a lo largo de las distintas atmósferas que vamos escuchando. “Long distance runaround”, que la encuentro muy alegre, de hecho cuando la escucho caminando hace más llevadero el transporte, así que se los recomiendo, sobre todo en una mañana fría y gris, realmente alegra el día.

Dejo para el final “Heart of the Sunrise”. Creo que es uno de los grandes temas del llamado rock progresivo. Pienso que en este tema podemos escuchar y sentir lo que en esa época se buscaba a propósito del rock, o acercarse un poco más incluso y comprender el alma del rock progresivo, que muchas veces se confunde con virtuosismo, guitarras a mil por hora al unísono de un teclado haciendo piruetas al mismo tiempo. Creo que este tema, junto a “Tarkus” de ELP, y “Supper’s Reddy” de Genesis permiten comprender la envergadura de este género, de la búsqueda nunca finalizada.

Pueden encontrar el disco aquí

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